Pequeño bestiario ilustrado.



Génesis Novísimo Actualizado

el Señor Porcel

María Belén, Alejandra
y Mirna Delma, su prima cursi


Jacinto W, el reblan

Rogelio, el hombre
que pensaba demasiado

el detective Cuculiu

Fofolfi, un niño abominable

el señor Fox

la familia Cateura

el gato de Landrú

   

galería Landrú

   


Génesis Novísimo Actualizado

En segundo año (1939) empecé a escribir una Biblia apócrifa llamada Génesis Novísimo, que era una historia de la formación de la Tierra y del origen de los hombres. El primer hombre no se llamaba Adán sino Borié, y tenía el cuerpo invisible y un alma material que era una barra de chocolate. Borié se comió el alma, se hizo visible, se casó con un palo borracho y tuvo una cantidad de hijos que fueron a su vez gestando las razas del futuro. Uno de los hijos de Borié se llamaba Oreja Eep, porque era sordo y cuando decían "Oreja" él contestaba "¿Eep?". 

como detectar un borié

Una manera de detectar un borié es caminar por la calle Florida y cuando vea pasar a un apersona con las características mencionadas, grite: "¡Borié!" Si el individuo se da vuelta, quiere decir que es borié. Y si no se da vuelta, quiere decir que no lo es.


el Señor Porcel

"El señor Porcel era mi padre, gran discutidor de mala fe. Una vez sacó un crédito para comprar un traje en Casa Muñoz, y cuando el vendedor le pidió que firmara el formulario, él empezó a exigirle que firmara él también. Como el empleado se negaba, le dio un trompazo y se fue indignado, despotricando contra ese negocio en el que no había seriedad".



El señor Porcel entró a una ferretería y le dijo al empleado: 

-¿Tiene algo para medir una repisa?
-Sí, como no -le respondió el empleado, enseñándole un metro-. Tengo este metro. 
-No, no, me sobra -respondió el señor Porcel-. La repisa mide ochenta centímetros. Me sobran veinte centímetros. 
-¿Cómo que le sobra? -preguntó sorprendido el empleado-. Con este metro podrá medirla perfectamente. 
-Sí. Pero me van a sobrar veinte centímetros. ¿No tendría un metro que mida ochenta centímetros?
-¿Un metro que mida ochenta centímetros? -interrogó confundidísimo el empleado-. No, no tenemos. 
-¿No podría cortarme este metro? -insistió el señor Porcel-. Córtemelo a los ochenta centímetros. 
-No se puede -balbuceó el empleado-. ¿Por qué no lleva todo el metro?
-¡Porque me sobran veinte centímetros! ¡Porque me sobran veinte centímetros! -gritó el señor Porcel perdiendo la paciencia-. ¿Cuántas veces quiere que se lo diga? ¡Me sobran veinte centímetros! ¿Podría decirme donde puedo comprarme un metro que mida ochenta centímetros?
-No hay -tartamudeó coloradísimo el empleado. El metro tiene cien centímetros. 
-¡Valiente descubrimiento! -chilló el señor Porcel-. Ya sé que el metro mide cien centímetros, pero da la casualidad que mi repisa mide ochenta. De manera que está claro que me sobran veinte centímetros. ¿Se puede saber que hago con los veinte centímetros que me sobran?
-Pero es que yo…
-¡Pero es que usted es un imbécil! -bramó el señor Porcel-. ¿Va a decirme ahora que no hay nada para medir una repisa de ochenta centímetros? Sepa, caballerito, que como está la vida de cara yo no voy a desperdiciar veinte centímetros. ¡Pobre país! Veinte centímetros por allá, veinte centímetros por acá y terminaremos arruinados. Pero ya que usted me lo quería vender, lo compraré en otro lado. 
Y el señor Porcel se alejó furioso, entró a un hospital y le dijo al médico de guardia: 
-Venía a verlo porque tengo una espantosa indigestión de frutillas.
-¡Pero si ésta no es la época de frutillas!
-Bueno. Entonces volveré otro día. 


María Belén, Alejandra y Mirna Delma, su prima cursi

En Radio Belgrano armé María Belén y su discoteca, donde Norma Aleandro hacía de María Belén imitando el tono de las chicas de Barrio Norte recomendando lo que se tenía que decir y lo que no, qué ropa debía usarse y cuáles eran las canciones que estaban de moda. 


-¡Qué opio! Es requemante. Es que a las picadas ya no se puede ir. Ya están mersas. Sin ir más lejos el otro día fui a Viking con Mónica Patricia y dos amigos. Estaban bastante bien. Pero cuando llegamos se pusieron camisas de nylon y se trasparentaba el paquete de Chesterfield a través del bolsillo. Y además se pusieron gorros con viseras, según ellos para protegerse de "Febo". 
-No hay caso, gordi. Siempre tenemos que volver a Chonchón. ¿Qué te pa si lo llamamos para ir a una pile? El día está regio, regio, regio. 
-Suena el teléfono. Atendé. Seguro que es Chonchón. 
-¡Hola! ¿Quién es?
-¡Aló, aló! Habla Mirna Delma. Felices mis órganos auditivos que escuchan tu cristalina voz, María Belén. Scuchame un pomito: hoy, aprovechando el día renomenómeno que hace, pensábamos ir a tomar un poco de astro rey a la playa Puerto Piojo, sita en la vecina Dock Sud. ¿Me explico? Viene mi filito el Aldo Rúben y dos amiguitos de la barra del café donde para. Responde al nombre de Celso Oscar y Marcial Leandro. Poseen un rodado Rambler color acaramelado, amarillo como el que más, con asientos de peluquero y todo. ¡Cualquier cantidad! ¿Me entendés lo que te quiero decir, parienta cercana?


-Por su, Mirnita, pero hoy no vamos a poder ir. No sé si estará abierta la pile del Jockey, pero si no vamos a Sunset o a Pretty Polly con Chonchón y Fitito. 
-¡Te pasaste, María Belén, te pasaste! ¡A qué lugares más bacanes vas, prima hermana! ¡Bueno, será en otra eventualidad! Mis respetos a las bestias cabelludas de vuestros amigos. Te envío un ósculo muy grande y ¡suerte!
-Adío, Mirnita… Meno mal que nos salvamos. Tenía miedo que la pirujota se colara y viniera con nosotros. ¿Te acordás cómo se quemó en el último cóctel que dimos? Todo el tiempo habló de la operación de su "nona". 
-¡Qué amor! Dijo que su "nona" estaba enferma del intestino no vidente, en lugar del ciego. 
-¿Y te acordás cuando la llevamos a Punta? Antes de meterse en el mar le dijo a Chonchón que le encantaba nadar en estilo busto. 
-¡Pobre Mirnita! ¡Qué divertido!
-Por su. ¡Qué divertido!


Jacinto W, el reblan

Si Mirna Delma fue el modelo de la piruja, Jacinto W fue el modelo de los reblan. Igual que en otros casos, para crear Jacinto W. me inspiré en un amigo mío que se gastaba todo el sueldo en juegos Scalextric, y que además, cuando salieron las medias stretch, una de cuyas ventajas era eliminar el uso de la liga, él empezó a usarlas, pero con ligas. 



Jacinto W

-¡Chacha, Chacha! Dame pronto mis gemelos Kremenz, mi camisa de punto de la Casa Grant, mi sweater gordo, mis mocasines amarillos y mi montgomery, que me voy al teatro a verla a Ella Fitzgerald! -gritó agitadísimo Jacinto W. - ¿Dónde está mi libreta de direcciones, que quiero invitarlas a las mulatas Chunchuna, Curuca, Sóngora, Cosonga y Guararita? "A ticket, a tasket. I lost muy yellow basket". 

-¡Cálmese, Jacinto W! -dijo el ama de compañía-. ¿Ha tomado hoy su jalea real? ¿Ha tomado hoy su H3? ¿Ha tomado hoy su Pasnma? ¿Ha tomado hoy su Novocaína?
-¡Qué H3 ni porquerías! -protestó el desvanecido mental tocando un shimmy en su serrucho-. ¡Mariscos y castañas de cajú! ¡Nebuse y jarabe de rábano! ¡Maní japonés y anís con pimienta! ¡Cola quirquincho y muña-muña! ¡Esto es lo que necesito para estar fuerte! ¡Eso es lo que necesito para no dormirme en Villa Cariño! ¡Eso es lo que necesito par poder bailar sin cansarme la pena, el guaguancó, el guapachá, la bombaplena, la plenadengue y el chipichipi! ¡Eso es lo que necesito para mirar las fotos de Isabel Sarli sin que me venga un soponcio! ¡Al ruido! ¡Al ruido! ¡A Reviens! ¡A Olivos! ¡A "La matraca"! ¡Soy un viejito parrandero y chacotón, tururú, tururú, trácate!
-¡Cuida tu alma, Jacinto, cuídala! - dijo Felicitas, la hermana del reblan, arrodillada en su reclinatorio. 


Rogelio, el hombre que pensaba demasiado

"Rogelio, el hombre que pensaba demasiado" estaba inspirado en aquellas personas que suelen hacer deducciones interminables sobre asuntos minúsculos (mi amigo Rogelio García Lupo y también Rogelio Frigerio pertenecían a esa categoría). El personaje iba realizando deducciones y asociaciones por pura contigüidad; el mecanismo viene de una adivinanza que me hicieron cuando tenía seis o siete años: ¿En qué se parece una vaca a un triángulo rectángulo? La repuesta era: la vaca es una res, res en catalán quiere decir nada, el que nada no se ahoga, el que no se ahoga, flota, la flota es una escuadra y la escuadra es un triángulo rectángulo. 



Rogelio se encontraba en una fiesta. Una señora que estaba a su lado le preguntó: 

-Por favor, ¿podría decirme la hora?

Rogelio, que tenía la costumbre de razonar demasiado, se puso a pensar de esta manera: 

-Son las diez y media. Las medias abrigan los pies. En los pies se ponen los zapatos. "Zapatos rotos" es una canción. La canción es un género musical. La música se baila. El merengue es un baile. El merengue se hace con clara. Luego, esta señalar al preguntarme la hora quiere decirme disimuladamente que se llama Clara". 

-¿Así que usted se llama Clara?-dijo Rogelio con cara de seductor-. Bonito nombre, bonito nombre. 

-No, no -repuso estupefacta la señora-. Yo no me llamo Clara. Yo le pregunté la hora. 

Rogelio continuó reflexionado: 

"Dice que no se llama Clara. El huevo tiene clara. Colón paró el huevo. Colón descubrió América. América fue descubierta en 1492.
Luego, esta señora me ha querido decir que el número de su teléfono es 1492. Vamos a ver si me dice la característica".

-¿Así que su número de teléfono es 1492? ¿Y cuál es la característica, Clara?-preguntó Rogelio con aire de conquista. 

-¿Está loco? -balbuceó la señora-. Yo…

Pero Rogelio ya estaba razonando: 

"Dice que esto loco. Lo contrario de loco es cuerdo. La guitarra tiene cuerdas. La guitarra es un instrumento musical. El tango es una música. Libertad Lamarque canta tangos. La característica de Libertad era 35". 

-Muchas gracias, Clarita -dijo Rogelio guiñando un ojo a la señora-. Mañana sin falta la llamo al 35-1492. 

Y Rogelio se retiró convencido de que había hecho una gran conquista. 


el detective Cuculiu


EL CASO DEL FUNCIONARIO HONRADO

El detective Cuculiu se acercó agitadísimo a jefe de la Comisión Investigadora del Enriquecimiento Ilícito, y le dijo: 
-Ha ocurrido algo inaudito. Algo que nunca me imaginé. He detenido a un ex funcionario que no ha robado nada. 
-¿Cómo?-gritó hecho un energúmeno el jefe-. ¡No puede ser! ¡Todos los ex funcionarios tienen que haber robado algo! ¿Entiende?
-Está bien -murmuró con tristeza Cuculiu- . Yo no tengo la culpa. Pero parece que éste no ha robado nada. ¿Quiere que lo interrogue delante suyo?
-Bueno. Y pronto -dijo el jefe. 
El ex funcionario entró al despacho, y el detective empezó a bombardearlo con preguntas. 
-¿Cuántos millones ha robado usted? ¿Qué opina sobre el plan Prebisch? ¿Cuál fue el primer peso que robó? ¿Usa usted guantes para robar o se pone antifaz?
-Yo no he robado un centavo -afirmó el ex funcionario. 
-¿Qué no ha robado un centavo? -chilló el jefe-. ¿Cómo es eso? ¿Cómo no va a haber robado?
El ex funcionario bajó los ojos y, ruboroso como una niña de 16 años, dijo: 
-No. No he robado nada. Discúlpeme. Fue sin querer. Le aseguro que mi intención no fue la de no robar. En realidad, me avergüenzo de no haber sacado nada. 
-¿Ni un automóvil? ¿Ni siquiera una motoneta?
-preguntó el detective-. 
-No, no -balbuceó el ex funcionario-. Ni siquiera eso. 
-¿Pero se da cuenta? -gritó como un energúmeno el detective-. ¡Bonito ejemplo el suyo! Si nadie hubiese robado, ¿para qué diablos estamos nosotros? Sepa que está comisión tiene que investigar los robos. ¿Usted quiere arruinarnos? ¿Quiere usted que nosotros quedemos en la calle sin una miserable investigación que llevarnos a la boca?
-No, no. Eso no -tartamudeó el ex. 
-¡Bueno! -chilló Cuculiu-. Vaya en seguida a robar algo, y preséntese inmediatamente. Pero que sea algo importante. 
A las tres horas, el ex funcionario volvió con los ojos llenos de lágrimas. 
-No hay nada para robar -dijo-. Ya han robado todo. 
-¡Maldición! -exclamó Cuculiu-. No podré condenarlo a cadena perpetua. Pero por estúpido lo condeno a que se aprenda de memoria el plan Prebisch. 

Fofolfi, un niño abominable

Utilizo con frecuencia en mis chistes el juego con las palabras y la invención de neologismos. Con mi amigo el escribano Adolfo Gómez Cainzo, armamos hace tiempo una especie de diccionario de neologismos a la manera de las palabras-valija de Lewis Carroll. Gómez Cainzo tenía también la costumbre de acumular informaciones inútiles: por ejemplo sabía la fecha en que se promulgó la ordenanza Prohibido escupir en el suelo; o descubría respecto de las velocidades de un tocadiscos (33-45-78), que sumando 33+45 obtenemos 78, lo cual en realidad no tiene nada que ver con nada. Juntando estos disparates con las excentricidades de lenguaje (…) armé, inspirándome en él, "Fofolfi, un niño abominable", que apareció en Tío Landrú. Fofolfi hablaba en jeroglíficos, y para entenderlo, el padre había tenido que contratar a un traductor: blanquejo era para Fofolfi un azulejo blanco, y una sorpresa era una religiosa detenida. 



-¿Dónde vivís, nene? -preguntó la eminencia médica.
-En la calle Perrogallo -contestó Fofolfi.
-Vivimos en Cangallo -suspiró la madre del niño. 
-¿Has estado enfermo?-volvió a interrogar la eminencia médica.
-Salvo un pequeño vacafrío, no he tenido nada -respondió Fofolfi-. Me he curado tomando vitaseñoritas. ¡Ah! Hace un año tuve un ataque de vesíana. 
-¡No entiendo un corno! -exclamó entre preocupado y enojado el padre. 
La eminencia médica meditó unos instantes y luego habló: 
-Fofolfi quiso decir que, salvo un pequeño resfrío, no tuvo nada, y que se curó tomando vitaminas. Y además que hace un año tuvo un ataque de vesícula. Habla suplantando algunas palabras o sílabas por sus sinónimos. Res es sinónimo de vaca, así que al resfrío le dice vacafrío. Y a las vitaminas vitaseñoritas. Si quieren entenderlo, van a tener que tomarle un intérprete. Les saldrá u poco caro, pero lograrán comunicarse con él. 

Fofolfi básico

General Corrientes: Futuro del Cabo Corrientes
Piegonia: Patagonia
Camalindo: Lindo Camafeo
Perolaucha: Perorata pequeña.
Tierrarú: Landrú

el señor Fox

Para otro de mis personajes me inspiré en Ricardo Fox, un amigo que trabajaba en Tribunales y después llegó a ser juez y camarista. La tira se llamaba "Los pensamientos del señor Ricardo Fox", y yo ponía en boca del personaje frases o pensamientos supuestamente célebres al estilo de: "La mano cerrada se llama puño, Mal de po, consuelo de mu, Si el río Orinoco desembocase en el lago Titicaca se produciría un desastre ecológico, Si la isla Martín García tuviera el tamaño de Asia sería un continente o Estados Unidos limita al norte con Canadá, al este con el Atlántico , al oeste con el Pacífico y al sur con Cantinflas y María Félix". A veces el verdadero Ricardo Fox se quejaba y me pedía que no exagerara tanto porque lo hacía aparecer como un psicópata. 




la familia Cateura



Felipito, el hijo del señor Cateura, estaba leyendo un libro de álgebra. El señor Cateura se acercó sigilosamente en puntas de pie, y cuando lo tuvo a su alcance, pegó a su hijo una feroz trompada en la nuca. 
-¡Te acerté, bestia! -gritó como un enloquecido el señor Cateura - ¡Te acerté!
Felipito trató de huir, pero el señor Cateura le hizo un furibundo tackle que lo hizo rodar por el suelo. 
-¿Se puede saber, animal, por qué te pasa el día leyendo estas inmundas novelas pornográficas? -rugió el hombre mientras destrozaba el libro con las dos manos, y con la otra le daba una soberana bofetada a Felipito. 
-No es ninguna novela, papá -se apresuró a decir Felipito-. Estaba estudiando. 
-¿Qué estudiabas, monstruo? -chilló el señor Cateura al mismo tiempo que aplicaba al niño un rodillazo en la boca del estómago. 
-Estudiaba álgebra, papá -trató de explicar el niño, esquivándose un cross a la mandíbula que le envió su padre. 
-¿Álgebra? -gritó como un desaforado el señor Cateura, mientras retorcía con fuerza las orejas de Felipito.- Vamos a ver, bruto. ¿Cómo se dice en álgebra "De casa al trabajo y del trabajo a casa"?
-No, papá -dijo tímidamente Felipito- Álgebra no es un idioma. Álgebra es una parte de las matemáticas. 
-¿Con que una parte de las matemáticas, degenerado? -rugió el señor Cateura, al mismo tiempo que pegaba al niño un espantoso puntapié en el tímpano-. ¡Deja eso, bruto a los inútiles delegados de la conferencia económica! A nosotros, los buenos depuestistas, lo único que nos interesa es la vuelta de nuestro Líder. ¿Crees que por ventura, bestia, que estudiando matemáticas va a volver el Primer Aviador en un avión negro? ¿Crees por ventura, monstruo, que estudiando el álgebra van a estallar más bomba? ¡No, bruto! Lo único que debe importarte en la vida es el estudio del latín, porque el latín, entiéndelo bien, es lo único que te servirá para progresar en el comercio y para ser, como lo soy yo, el mejor carnicero del barrio. ¡El latín y siempre el latín, y si llego a oírte hablar en álgebra o en masón, juro que desnuco!
Y el señor Cateura, luego de encerrar a su hijo con diez libros de latín, encendió el combinado, y se puso atentamente a oír un "long-play" con instrucciones. 



el gato de Landrú

Tía Vicenta es, junto con el gato que siempre se ríe, mi personaje favorito por muchas razones. (…) El gato, está en mis dibujos como una marca de estilo, pero por razones más difíciles de precisar. Ciertamente, como con Tía Vicenta, los lectores empezaron a reclamar el gato cuando yo dejaba de dibujarlo, y así se convirtió en la yapa. Como el Gato de Cheshire, se ríe siempre, aún en las situaciones más ingratas, y es una especie de testigo omnipresente que festeja los chistes antes de que nadie se ría.

 



volver arriba