la censura a Niní

   


Por eso tuvo que irse: por haber sido grande. Los artistas de humor pueden llegar a tener mucho poder, son moles que los políticos no pueden manejar, son los que comprenden la realidad y la dan vuelta, por eso son peligrosos. 

ALFREDO CASERO
Página 12, 25.05.03

La comparsa de la Media Luna, formada por los panaderos. La de los Girasoles de Oro, por los vecinos de la Calle Libertad. La de los camaleones, formada por los políticos. 
LA NIÑA JOVITA


-¿Qué pasa?
-¿No lo sabe?
-¿Qué es lo que tengo que saber?
-No va la audición.
-¿No va? ¿Por qué?

Con ese diálogo, recuerda, Niní Marshall, el primer intento de censura que sufrió la humorista en su patria. El humor de Niní no era político; ella decía que de "política no sabía nada". Pero, igualmente, tuvo su primer encontronazo con los militares de la Revolución del 43. 

Hacía un mes que Niní era una estrella de Radio Splendid, auspiciada por Geniol, con un contrato de 120 mil pesos por trimestre, cuando recibió la orden de censura de la Dirección de Radiocomunicaciones, para sus personajes Cándida y Catita. 

Sus personajes,
"deformaban el lenguaje, tergiversaban el correcto idioma e influían en el pueblo, que no tiene capacidad de discernir", según las textuales y transparentes palabras del entonces Secretario de Cultura, Gustavo Martínez Zuviría, más conocido en las letras argentinas por su apodo de Hugo Wast y sus escritos antisemitas. 

Niní salió al aire con los personajes de Belarmina y las imitaciones de Berta Singerman, Libertad Lamarque y Margarita Xirgú. Al final del programa saludó con un "hasta el viernes… si nos dejan", lo que enojó más a los censores de la dictadura militar. 

"Si bien Catita pronunciaba incorrectamente, el animador corregía la palabra, resultando, a posteriori, educativa para el oyente, lo cual era verdad. (…) Yo pensaba que si un alto funcionario podía decir 'tiatro' en vez de teatro o 'atores' en lugar de actores (nadie los corregía) y sus discursos se difundían por radio, no tenían mucha lógica mi ausencia del micrófono" argumentaba Niní. 

Respondiendo a los censores de turno, una noche de junio de 1943, Niní revivió a Catita de un ataque de catalepsia, mágicamente transformada en una muestra viviente del idioma castellano:
"Lo juro por la luz eléctrica que me alumbra. Incorporéme en el féretro, ante la estupefacción colectiva, bajéme del catalfaco cual visión fantasmagórica y reintégreme al orbe de los vivos, de tal suerte metamorfoseada, cual crisálida que deja el capullo y se torna mariposa para revolotear de flor en flor"

Una parte del sketch fue vetada por el señor José Ramón Mayo de la Dirección de Radiocomunicaciones del Ministerio del Interior con estas palabras:
"Como se ve, es imposible autorizar la irradiación de la pieza que se dirige a las personas de mayor cultura para, acaso con el fin interesado, poner en evidencia la capacidad crítica de esta oficina. Pero si algún mérito tiene el talento que la autora demuestra -mal empleado desgraciadamente-, cree el suscripto que no correspondería, por esta vez, aplicar una sanción severa, sin prevenir a la autora que cualquier reincidencia de esta índole la hará acreedora a las medidas que haya lugar"

De a poco, Niní fue relegada de la radio. Se mudó a Radio Carvé, en Montevideo, desde donde pudieron escucharla los porteños, y se refugió en el cine. 

Pero, allí también, llegó la larga mano de la censura. 

Años '50, pleno auge de la chupada de medias peronista.
"Me han sugerido que no debemos filmar más con usted, fue una orden de 'La Señora'" le comentó Atilio Mentasti, directivo de Argentina Sono Film. 

Niní pidió una audiencia para saber las causas de su prohibición. Pero fue despedida con una lacónica declaración del Secretario de Juan Duarte:
"dice el señor Duarte que se acuerda de cuando en una fiesta de patucos, vestida de prostituta, imitó a su hermana"

Desde ya, la excusa era una mentira. Algunos argumentaron que Evita creía que Niní la imitaba en el papel de Catita, otros que se burlaba de ella en el papel de revolucionaria que interpretó en "Madame Sans Genes". Lo cierto es que Niní marchó al exilio, a México, donde triunfó en la cinematografía azteca, como lo hizo también su amiga, Libertad Lamarque, otra perseguida del encono de Evita. 

Síntoma de la obsecuencia que reinaba en la patria, a Niní no le sirvió la medalla conmemorativa que, en 1943, le hiciera llegar el entonces Coronel Perón por su participación en la colecta para las víctimas del terremoto en San Juan. 

Juan Perón saluda con su más alta y distinguida consideración a la señora NINÍ MARSHALL, y tiene el agrado de ofrecerle una medalla recordatoria de la catástrofe acaecida en la Provincia de San Juan, para premiar de manera simbólica los importantes y patrióticos servicios prestado por Vd., en tan doloroso trance para la República,. -Acepte, en consecuencia, las expresiones de mi reconocimiento por la labor desplegada, reflejo fiel de los sentimientos de solidaridad de todos los Argentinos, en una hora de luto para la Nacionalidad. -Reitérole el testimonio y mi particular estima.-

Buenos Aires, mayo 23 de 1944.-

Extrañando a su patria, ya en 1954, Niní tanteó el terreno para regresar. Con motivo de un viaje por Argentina, el Secretario de Prensa Raúl Apold (otro funesto funcionario de la primera época peronista) la llamó y le informó que su prohibición había sido levantada. Como prueba, exhibió una tarjeta que mostraba el aprecio que Perón le tenía. Niní leyó la tarjeta: 

"Querido Apold, me aferraron en la Presidencia y tengo para rato. Con gran pena me quedo sin ver a Catita, que debe estar muy bien y muy linda. Le ruego me perdone y me haga perdonar. ¡Otra vez será! Veré Carmen y después les felicitaré. Un gran abrazo, Perón (Jefe de la Secretaria del Ministerio de Guerra)

"Carmen" era la película que había filmado, 11 años antes, con la dirección de Luis César Amadori. Todo ese tiempo, la tarjeta con la firma de Perón, había estado cajoneada. 

En 1952, dos años antes de esa entrevista, había muerto Evita. 

Niní volvió al país. Sus mejores años habían pasado, seguramente, pero todavía tenía cuerda para crear a su personaje Mónica, tener el segmento de más rating de la televisión argentina, todos los sábados a las 20, en los "Sábados Circulares" de Nicolás Mancera y deslumbrar, en 1973, con el éxito de su espectáculo de café concert "Y se nos fue derepente", donde hizo desfilar a todos sus personajes, en un velorio, pieza de humor negro que algunos ven como un antecedente para jóvenes artistas como Antonio Gasalla, Carlos Perciavalle o Enrique Pinti. 

Como corolario, vale recordar que, para desagravio de Niní, en 1956 fue invitada por el Instituto de Filología de la Universidad de La Plata a registrar, en una grabación, sus personajes, como material de estudio, un pedido que constituyó uno de los grandes orgullos de la humorista. 


La Plata, julio 17 de 1956

… El Archivo Sincrónico del Habla Argentina Actual deberá registrar dicción, entonación y vocabulario representativos de los estratos culturales del páis en todas sus zonas y, como usted sabe, juzgamos del mayor interés para la confección de ese Archivo, los tipos que usted ha compuesto, reveladores de una fina y penetrante observación lingüística práctica. 

Como ese archivo estará formado por grabaciones de corta duración (quince minutos en total), y hay un tema común a todas ellas, desearíamos encarar la posibilidad de que usted lo utilice desde el punto de vista de Catita. 

(…)

Prof. CLEMENTE HERNANDO BALMOI
DIRECTOR DEL INSTITUTO
DE FILOLOGÍA


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